Las erratas son la maldición de cualquier libro y la de cualquier editorial. ¿Pero cómo evitarlas?

Prácticamente cualquier libro tiene erratas y cuando el equipo que hace las correcciones es pequeño y hay poco tiempo/presupuesto, es muy fácil no verlas. Cuando se hacen correcciones sobre maquetación, cosa que me he dado cuenta es muy necesario, incluso algunas más se pueden colar en el texto cuando se edita para adaptarlo a espacios específicos.

Si a eso añadimos que hay condiciones como la dislexia que hacen que las erratas se vuelvan, literalmente, invisibles, se hacen inevitables. Al sufrir de esa condición, hay cosas que, sencillamente, no veo cuando leo. ¡Los acentos son una especialidad!

Por supuesto para alguna gente son muy obvias. Hay personas con una habilidad de ver esas erratas más acuciada que otras y para esas personas pueden ser un error menos admisible que para otras. Y por supuesto hay gente que usa las erratas para juzgar la calidad total de un producto.

La verdad es que las erratas son tan inaceptables como son inevitables. El deber de cualquier editorial es el de poner las medidas necesarias en práctica para que los errores no se vuelvan a cometer y eso es algo que el Cthulhu Hack nos ha permitido aprender.

A pesar de haber ido a través de dos correcciones (una de estilo y otra de gramática), faltaba la corrección final sobre maqueta, donde se habrían visto los últimos errores. Por fortuna hemos encontrado a una correctora con una gran capacidad de observación y los mecenas del Cthulhu Hack recibirán PDFs corregidos de los cuatro libros. Por supuesto habría sido preferible que esos errores no hubiesen estado ahí en primer lugar pero solo podemos pedir disculpas a los mecenas y clientes, y hacer lo posible porque no se vuelva a dar en el futuro.