Esta tarde hemos tenido una gran partida de Niños del Ocaso con otros 5 jugadores. Ninguno de ellos tenía mucha experiencia jugando juegos de rol narrativos, y n se si alguno tenía experiencia jugando juegos de naturaleza tan adulta como Niños del Ocaso.

El juego empieza un poco despacio. Después de comentar el tono del juego y poner las medidas de seguridad adecuadas (en nuestro caso el semáforo), así como acordar que tendríamos en cuenta que estábamos jugando con un niño de 14 años, discutimos durante unos minutos como nos conocíamos y qué hacíamos en la casa del árbol. Casi todos habíamos visto a alguno de nuestros padres matar a un hermano o hermana… el día empieza de forma traumática y casi todos vamos en pijama o parecido.

No tardamos mucho en decidir que teníamos que conseguir comida y decidimos ir al cine cercano para coger provisiones. El cine tenía demasiados adultos que nos querían matar, así que fuimos al Declathlon, que estaba justo al lado. A pesar de tener que lidiar con un guardia de seguridad y un cliente del local, conseguimos llenar unas mochilas de comida y chocolatinas. Unos bates de baseball y unos palos de golf nos serían de ayuda para defendernos poco después, cuando uno de los personajes recibió una herida de un Caído. La herida comenzó a infectarse rápidamente.

Conseguimos volver a la casa del árbol, pero la herida empezó a tener peor pinta, así que decidimos ir a la farmacia a por tiritas y Betadine. Otro de los chicos no paraba de decir que mejor alcohol, pero mi mama siempre me pone Betadine. Aunque mi mamá intentó matarme esta mañana. Estoy confundido, no sé qué hacer… vamos a la farmacia. Nuestro amigo se queda atrás y nos da un walkie-talkie que le quitó al guardia de seguridad.

Llegamos a la farmacia sin complicaciones, pero dentro quiero hacer pipi. Se oyen ruidos. Encontramos las llaves de un coche y decidimos intentar conducirlo. ¡Esto puede ser divertido! Justo antes de salir, del vestuario sale una mujer enloquecida, está embarazada y tiene la tripa muy grande. Mi amigo le pone la zancadilla y cae, suelta un gruñido y se abraza a su tripa… de ella empieza a salir un líquido y yo creo que va a dar a luz. El mayor de mis amigos le da a la mujer con un bate de baseball en la cabeza y la deja inconsciente. Otro de mis amigos empieza a golpearle la cabeza para matarla. Yo me asusto mucho, pero sé que el bebé puede morir, así que empiezo a empujar la tripa hacia abajo a ver si puedo sacar al bebé. Mis amigos quieren marcharse, yo no puedo hacerlo. El bebé empieza a salir y termino de sacarlo. Está morado. Recuerdo haber visto en alguna película que hay que darle una palmada en el culo. Lo cojo por los pies y lo hago. Todavía no se si es un niño o una niña, pero abre la boca y de ella sale una especie de gusano que cae al suelo y serpentea. Lo piso y el bebé empieza a llorar desconsoladamente. Mis amigos me dicen que lo deje como cebo… yo no puedo hacer eso. Lo lio en mantas, cojo un tarro de polvos que tienen la foto de un bebe en la etiqueta, unos pañales y me voy.

Al volver a la casita del árbol nos avisa nuestro amigo que está rodeado de adultos enloquecidos. Vamos más rápido por los caminos y nos vemos a la congregación de la iglesia queriendo subir. Nos ven y se abalanzan contra nosotros… el coche acelera y los atropellamos. Hay sangre y sonido a huesos rotos por todas partes. Quiero llorar pero no puedo. Ahora soy papá y tengo que cuidar de mi bebé.

La casa del árbol no es segura, necesitamos un sitio mejor y el padre de uno de nosotros tiene una cabaña en las montañas. Nos vamos a dirigir hacia ella, pero antes vamos al colegio a por comida de la cantina.

Cuando llegamos nos encontramos a los profesores encerrados en el gimnasio. Un grupo de niños han conseguido atraparlos allí. Hablamos. Queremos irnos. Hay un microbús. Vamos a ir hacia allí para marcharnos a la montaña. Oímos un helicóptero… luego oímos como se estrella cerca y las ventanas se rompen… tenemos que salir de allí.

Corremos hacia el microbús pero solo caben 10. Somos 15. Algunos empiezan a pelear, le doy a mi bebé a un chico pelirrojo con gafotas que dice que sabe cuidarlos y nos metemos en el microbús. Del colegio vemos a los profesores salir en estampida hacia nosotros. No hay tiempo… el microbús acelera y deja a varios niños atrás que salen corriendo.

Por la ventana trasera veo como los profesores les alcanzan y comienzan a morderles. Por la ventana delantera no se que voy a ver mañana.

En resumidas cuentas, eso fue la sesión de iniciación a Niños del Ocaso que jugamos ayer.

¡Y estuvo espectacular!